domingo, 10 de abril de 2011


CAPÍTULO 12. 4-10 DE ABRIL, UNA SEMANA TRANQUILA DE DESPEDIDAS Y REENCUENTROS.

Después de unas semanas muy intensas, en las que se han solapado tres fashion weeks e innumerables eventos e inauguraciones, Moscú, resacosa, se ha sumido en una calma chicha apabullante, probablemente para retomar fuerzas para cuando por fin explote la primavera en mayo. Está todo muy tranquilo. No hay movimiento en facebook, no he recibido invitaciones para nada que suceda pronto y hasta el siempre ajetreado blog del fotógrafo Timofey Kolesnikov, erigido cronista social por excelencia de la nueva Rusia, lleva varios días sin actualizarse. Los que habían sido protagonistas de mi día a día durante marzo se han ido dispersando y desapareciendo escalonadamente: Kozak ha huido a Italia para descansar, Víctor a Miami por trabajo, Sergei Polikov y Alexandr Kondakov a San Petersburgo, Sasha está trabajando hasta media noche, Masha recluída eligiendo vestidos y tocados, mis compañeras de piso en Irlanda y yo, estudiando y yendo a clases como un niño bueno.

Toda esta calma me ha venido fenomenal, ya que por fin me ha dado tiempo a pensar y decidir mi futuro inmediato, que explicaré otro día. Ahora toca relatar los momentos más remarcables de la semana, que ha sido en general muy sana y agradable.

Lunes, martes y miércoles los pasé entre la uni y casa, con mis libros y mis películas. El jueves había invitado a cenar a mis dos Saschas favoritos de Moscú (el Kondakov y la Aleksandrova), por lo que me armé de valor y me fui después de clase al Alcampo de Universitet a comprar cosas para ofrecerles. Digo que me armé de valor porque cualquiera que haya pasado por ese supermercado sabe que ir una tarde entre semana es lo mismo que ir a la guerra a luchar contra un ejército de marujas rusas armadas con carritos y mucha mala leche. No pasa nada. Yo me puse mis cascos y me adentré en esa batalla de empujones, malas formas y escasa educación con el objetivo de salir ileso, física y emocionalmente, en el menor tiempo posible. Lo conseguí y acabé en hora para irme a casa a preparalo todo.

Creo que he heredado de mis padres el gusto y la capacidad de ser un buen anfitrión, ya que cada vez que invito, me preocupo y afano en que todo salga perfecto. Y así sucedió el jueves. La casa estaba como los chorros del oro, las velas encendidas y toda la cena bien preparada media hora antes de la llegada de mis amigos. ¿El menú? aperitivos españoles (aceitunas, jamón, queso...) y una ensalada de rucula con nueces, queso, salmón, huevo duro, maíz, piña y esa salsa de miel tan rica que me enseñó mi madre. De postre, chocolates variados.

Kondakov llegó tarde porque le estaba acabando un vestido a Natalia Vodianova para una gala benéfica en Londres. Me lo enseñó en primicia y lo encontré precioso, aunque le expliqué que tenía todo el corte de lo que en mi país llamamos un traje de gitana. Le pareció muy curioso y le hizo gracia. Alexandrova llegó más tarde aún porque tenía que hacer muchas cosas, entre ellas ir a Dior a que le pintaran las uñas de azul verdoso, en el mismo tono que sus ojos. Me enseñó las manos orgullosa y me dijo que sería el color de la temporada. Sascha siempre es así y siempre me hace sonreír.

Los dos tienen un montón de proyectos y los dos quieren que me involucre con ellos, aunque siempre les paro los pies y les recuerdo que yo dependo de un sueldo y una visa, y que si no los consigo, tendré que abandonar el país. Para Sascha A. todo es posible y sigue diciéndome que estudie más ruso, que saldrá algo pronto...

La velada acabó poco después de que termináramos la botella de rioja, a una hora prudente y con todos satisfechos. Hay que repetir más noches como esa, concluimos.

El viernes no hice nada y el sábado fue un día de despedidas y reencuentros. Víctor se iba al día siguiente a Miami por un mes y medio y nos invitó a comer a sus mejores amigos: Guillermo, el cónsul de Costa Rica en Rusia, y yo. Nos preparó una sopa panameña deliciosa y charlamos largo y tendido de Moscú y de nuestros planes, ya que todos nos encontramos en pleno proceso de cambios. Los dos sudamericanos me dieron una inesperada clase de buen uso de español y me regalaron una sobremesa de historias de lo más divertidas. Me despedí de Víctor a las siete sin saber si nos volveríamos a ver en Moscú (él regresa de Miami cuando yo ya estoy de vuelta en España) y me fui directo al piso de la calle Tverskaya en el que viví el año pasado, que no había pisado aún desde que me marché.

Mi antugua casa me la encontré igual que tres meses atrás la dejé, pero más sucia y desordenada. Tom se pasea con mis babuchas, David Bowie y otros artistas aún espian desde el techo del cuarto de baño y en la cocina nadie ha borrado mis notas escritas en la nevera. En mi cuarto siguen mis postales pegadas a la pared y en mi antiguo balcón, las zapatillas que dejé olvidadas la última noche para que se airearan se han convertido en improvisados ceniceros y están hasta arriba de colillas... todo un tanto extraño. Mis compañeros de piso tampoco han cambiado: Dan sigue obsesionado con la salud, Tom no suelta su eterno gin tonic en ningún momento del día y Yosi sigue hablando altísimo y de forma súper expresiva de las chicas que conoce en el metro o de los millonarios con los que trabaja. Charlamos de los últimos meses, de los siguientes y nos reímos como cualquier otro día de los que yo pasé viviendo en esa casa.

De ahí me fui a visitar a Olivia y a Adam, que estaban pasando un sabado tranquilo tirados en el sofá de su casa. Como siempre, nos pusimos al día y me animaron y dieron ideas para mantenerme en Moscú...¡ay, si todo fuera tan fácil como lo ve esta gente!

El domingo por la tarde, me puse buena música francesa y pinté mi salón y algunas otras zonas de la casa. También estudié y planee la nueva semana, que va a ser muy diferente ya que he dejado de ir a la universidad... ¿qué me depararán estos días? ¿a dónde iré? ¿a quién conoceré?...Respuestas a estas y otras preguntas, ¡en el próximo capítulo! jaja

4 comentarios:

  1. Que bien escribes¡¡¡ Uno se hace idea de las escenas estupendamente, tienes un gran privilegio, poder conocer a gente tan distinta , esta experiencia estará siendo inolvidable ,espero que así no eches tanto de menos la primavera cordobesa y la Semana Santa que tambieén tiene mucho encanto. Nosotros si te vamos a echar de menos. P y M

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  2. Estoy deseando leer el próximo capitulo , tendrias que buscarle una música especial como todos los seriales.Un beso y nos vamos a la playaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

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  3. Se me olvidó firmar el anterior comentario. Karin

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  4. ufff primoo llevaba unos dias muy ocupada y me era imposible meterme pero ya por fin me he podido leer los ultimos 4 capitulos q tenia pendientes!! q maravilla!!!!!! sigue asi y aprovexa a tope!! unbesitoooo

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